Aire Verde: conozca la finca que se transformará en “resort” en las montañas de Aibonito

El proyecto busca trasladar a la montaña la exclusividad de los complejos residenciales en la costa, pero con una experiencia sostenible

El Nuevo Día | 23 de septiembre de 2023

La experiencia de vacacionar o vivir en un resort lujoso en Puerto Rico ya no será exclusiva de las zonas costeras de la isla, pues el proyecto residencial y turístico Aire Verde, en Aibonito, trasladará a la montaña la sofistificación de estas comunidades, pero con un enfoque sostenible.

Con una inversión de sobre $3 millones, los desarrolladores de Aire Verde, José Cuevas y Dennisse Betancourt, se disponen a crear un “resort de finca” en 166 cuerdas que adquirieron hace menos de un año.

El proyecto, que para los desarrolladores será el primero en su clase en Puerto Rico, cuenta con un plan maestro desarrollado por la reconocida firma de arquitectos estadounidense Gensler.

Los terrenos, explicaron los desarrolladores, se dividieron en 20 lotes para construcción de vivienda que ya están a la venta. El costo de los lotes, que individualmente suman cuatro cuerdas en promedio, oscila entre $150,000 y sobre $400,000.

“Todas las casas se van a construir con placas solares integradas, se recolectará agua de lluvia y se reciclarán las aguas residuales. Vamos a tratar de impactar lo menos posible la finca”, sostuvo Cuevas en entrevista con El Nuevo Día.

Los terrenos, que hasta hace poco eran una finca de ganado, también contarán con cinco unidades para alquiler a corto plazo, que ya cuentan con el endoso de la Compañía de Turismo de Puerto Rico (CTPR), aseguró el desarrollador.

“Dentro del concepto vamos a hacer bike trails, senderismo, plataformas de meditación y todo lo que la comunidad entienda que es para uso común”, describió Cuevas.

Actualmente, cuatro de los 20 lotes están reservados. Cada interesado deberá realizar un depósito inicial equivalente al 15% del valor del terreno para asegurar su espacio, detalló Cuevas.

Aire Verde está localizado a más de 2,000 pies de altura sobre nivel del mar y cuenta varios lotes que sobrepasan los 2,300 pies y que ofrecen vistas de 360 grados a la cordillera central y pueblos del sur de la isla como Salinas, Santa Isabel y Coamo.

¿Cómo serán las viviendas?

Aunque los dueños de los lotes podrán diseñar sus propias viviendas, Aire Verde contrató al arquitecto puertorriqueño Norbert Figueroa, quien diseñó cuatro tipos de propiedades contemporáneas a escoger. Sus tamaños van desde 2,000 pies cuadrados a 5,000 pies cuadrados.

Cada modelo, aseguró Cuevas, “hace énfasis en las terrazas, áreas al aire libre y la arquitectura moderna”.

Las residencias podrán tener espacio para establo de caballos, siembra y crianza de otros animales, pues, según el desarrollador, el objetivo de Aire Verde es “dar la experiencia de tener una finca sin el trabajo de tener una finca, porque mantener una finca no es fácil”.

Como parte del proyecto, Cuevas sostuvo que reactivarán el pozo que ubica en los terrenos, así como un lago artificial, que servía para dar agua al ganado.

Sobre a cuánto podría ascender el costo de construcción de las viviendas, el empresario no soltó prenda, pero dijo que el número dependerá del tamaño de las propiedades. Precisó que, actualmente, el costo del pie cuadrado en Aibonito asciende a $160.

Para Cuevas, este tipo de proyectos tiene demanda y muestra de ello es que, sin anunciar el proyecto oficialmente, cuenta con varios interesados. Los desarrolladores apuntan, principalmente, a los profesionales de la salud que trabajan en Aibonito, pero que no residen en este pueblo.

“Hay varios grupos objetivos. Uno son los médicos y los profesionales de la salud, que en Aibonito hay muchos por el hospital (Menonita), pero también hay mucho profesional que vive en Cayey, Caguas o Los Paseos, que tienen que venir hacia acá (Aibonito). Otros son aquellos que quieren tener una casa de campo, pero un ambiente controlado, con control de acceso, cámaras, etcétera”, expresó.

Cuevas tampoco descartó que Aire Verde sea un proyecto atractivo para los inversionistas que llegan a la isla atraídos por los beneficios de la Ley 60, antes leyes 20 y 22. La mayoría de los beneficiarios de estos incentivos contributivos se ubican en municipios como Dorado, San Juan y Río Grande.

En espera de permisos

Se espera que la construcción de Aire Verde inicie en un año, una vez reciban los permisos correspondientes por parte del gobierno.

Hasta ahora, aseguró Cuevas, el proyecto recibió el endoso del Negociado de Telecomunicaciones, la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), la Autoridad de Carreteras y Transportación (ACT) y la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA).

Está a la espera, sin embargo, de la recomendación ambiental, pero el desarrollador se mostró confiado en que obtendrán el visto bueno para llevar a cabo el proyecto. La clasificación actual de los terrenos es agrícola.

“Esperamos no tener problemas, porque si alguien quiere conservar el ambiente somos nosotros”, sostuvo al destacar que 90 de las 166 cuerdas quedarán vírgenes.

Aire Verde, a juicio de Cuevas, será una comunidad de baja densidad de construcción, pues apenas el 2% de los terrenos sería impactado por el desarrollo.

Tanto Cuevas como Betancourt salieron del retiro para desarrollar este proyecto, para el que ambos decidieron “arriesgar” sus ahorros.

Tras fundar y, posteriormente vender, el actual plan de salud Humana, Cuevas se concentró en el área de desarrollo tecnológico, mientras que Betancourt hizo lo propio en el área del mercadeo y la educación.

Una vez Aire Verde sea una realidad, la pareja espera volver al retiro y disfrutar del complejo en su propia residencia, que será la primera en construcción.

“Para mí, (Aire Verde) es volver a las raíces. Es experimentar otra vez ese disfrute del campo, de la naturaleza libre, la gente del área y la agricultura”, apuntó Betancourt.